COGER EN CUALQUIER LADO

Espacio de Arte Contemporáneo (EAC), Montevideo, 2012

Porno sin personas en espacios públicos de Montevideo | Re-enactment colaborativo de sitio específico | Reel de 5 cortometrajes | Instalación audiovisual

Isla de las Gaviotas, con Yla Ronson

Copsa 124 a Punta del Este, con Jesusa Delbardo

Memorial de la dulzura, con Edú Correa

con Mariana Casares

Darkies en Rodó, con Ce Vignolo

Coger en cualquier lado
Re-enactment de experiencias íntimas inesperadas, en espacios públicos.
Sujetos sorprendidos en cualquier lado por la flama de la pasión física,
relatados por ellos mismos. Porno amateur. E iconoclasta.

Porno sin personas.
Encontré en internet una serie de imágenes acreditadas a Jon Haddock. Haddock usa fotos porno levantadas de la web y con photoshop borra a los actores. “Pornography with the people removed” se llama el trabajo. Con este procedimiento mecánico, Haddock consigue provocar un bello accidente liberador: a- deja a la mirada insólitamente libre de pasear por
el encuadre, de buscar detalles; b- hace ver la locación como típicamente porn y, al mismo tiempo, como un entorno cualquiera; c- mueve al espectador a buscar fantasmas, las huellas de los actores, motivado por la total certeza de que están ahí, estúpidamente ocultos.

Iconoclastas del porn.
Un resonante silencio. Sin embargo sospecho que esto es menos una carencia que un potente acto colectivo de enunciación. Un enunciado estético-discursivo sobre mirar, representar y relatar el sexo, sobre el cual las imágenes de Haddock señalarían una dirección, y que este proyecto explora.

Cualquiera, en cualquier lado
En el universo de la pornografía hay un sub-género, el amateur, en el que los lectores o usuarios son quienes realizan y envían su propio material para ser publicado, con ellos mismos como protagonistas. La sección amateur hace de la pornografía un entorno democratizador, donde no hay parámetros de belleza, ni estándares a alcanzar. Es un entorno lúdico y cargado de sentido del humor, en ausencia de mirada crítica, en el que cualquiera es capaz de ofrecerse como objeto de placer visual o textual para un espectador
desconocido.

Plan de acción
Escuchar historias de sexo en espacios públicos. Hacer con cada historia un relevamiento del lugar exacto del hecho, junto a quien protagoniza el relato. Ensamblar la narración con los registros de las locaciones respectivas, sin nadie en cuadro. Maquetado de la hoja correspondiente de la revista; impresión de las chapas de imprenta. Transformar el complejo sala-taller en la mini factoría de esa revista explícita inédita. Producir, mediante esta lectura, y estimulados por los experimentos de Jon Haddock, un porn iconoclasta, proyectado desde un porn inexistente.

Relatos testimoniales, narrados en primera persona por cronistas invitados, nos llevan a la locación exacta de la historia que narran para obtener un documento visual clínico. Un re-enactment, como el que hacen con la escena de un crimen, convoca al suceso por la aproximación minuciosa a sus detalles. Sobre las marcas encontradas se recrea cada evento, hasta que en algún momento emerge o cae una imagen táctil del hecho.

El factor común de los encuentros en cualquier lado es el riesgo de ser descubiertos in fraganti, en plena transgresión del espacio público: un espectador potencial puede aparecer en cualquier momento. La escena narrada transmuta el temor a ser descubierto en la génesis de una mise en scène pornográfica, en la que todo es construido y ejecutado puramente en función del ojo-cámara-sexo del espectador. La escenificación origina una
forma de goce.

A partir de señalizarlos y acumularlos, estos encuentros íntimos en espacios públicos empiezan a proliferar, describiendo el entorno urbano como un playground porno. Una mirada predispuesta esparce a su paso una sospecha. En cada pareja, trío o grupo, encontrados en un merodeo cualquiera, detecta un ocultamiento deseoso de exhibirse. Incita a una vivencia erotizada de la ciudad, gozada privadamente.